Lunes, 01 Octubre 2012 08:33

El Pueblo de San Miguel honró a su Santo Patrono

 29 de Septiembre de 2012              

A las 10:00 hs. se celebró la Santa Misa de las autoridades, celebrada por el arzobispo de Corrientes Monseñor Andrés Stanovnik, con presencia del Ministro de Justicia Eduardo Hardoy, el Intendente Cholo De Jesús. Concejales, Juez de Paz, Directivos y docentes, jefe de comisaría y demás autoridades. 

 Por la tarde la procesión del Santo Patrono San Miguel Arcángel, presidida por párroco Padre Cristian, acompañada de la imagen de la Virgen de Loreto, con su comunidad, junto  al padre Luis Ríos, que llegaron en peregrinación desde su localidad. También la Virgen Inmaculada Concepción, de la localidad homónima, y todos los santos de los distintos parajes del departamento, recorrieron las calles principales del pueblo culminando con la celebración de la eucaristía. En su homilía el presbítero Cristian dijo:  

Creemos en Dios Padre Hijo y Espíritu Santo que sueña con vida plena para su pueblo, es el lema que nos acompañó durante la misión, que nos acompañó en este tiempo de novena que hoy esta llegando a la culminación en el día de nuestro Santo Patrono y que nos va a seguir acompañando a lo largo del año hasta la próxima fiesta. Creer en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo es un desafío para nuestro corazón, para nuestros sentidos. El fundamento de nuestra fe cristiana, queridos hermanos y hermanas es justamente que creemos en un Dios que es comunidad, en un Dios que es familia. En un Dios que no es solitario, lejano, aislado, un Dios comunidad conformado por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que en el colmo de amor por cada uno de nosotros y por  toda la humanidad sueña con vida plena para su pueblo. 

Creer en San Miguel Arcángel, como bien nos decía el Obispo esta mañana monseñor Andrés, creer en la intersección poderosa de este patrono insigne con que Dios ha bendecido a nuestro pueblo, requiere una fe muy grande, estamos hablando de alguien que no tiene entidad de carne y hueso. Estamos hablando de un ser espiritual. Dios en su providencia en el misterio de su amor ha querido proveernos de algunas ayudas muy particulares porque conoce nuestra condición humana frágil, limitada.

De una manera muy especial ha encomendado al cuidado de su pueblo, algunos seres espirituales, con una potencia única, muy particular, como el caso de los Arcángeles cuya memoria celebramos hoy con toda la iglesia Miguel, Rafael, Gabriel. En este caso puntual en nuestro pueblo San Miguel Arcángel. Y creer en San Miguel, decimos es un desafío muy grande para nuestra fe. Porque estamos hablando de alguien, a quien no podemos ver o tocar, como puede ser el caso de otros santos de carne y hueso más cercano a nuestra condición humana, como la misma Virgen o Jesús, el hijo eterno del padre, que se hizo hombre, que se hizo uno de nosotros. Hablamos de alguien que no tiene entidad corporal.

Decimos es un desafío para nuestra fe. Como es un desafío para nuestra fe cristiana creer en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Por eso nosotros les damos gracias a Dios y nuestro corazón se alegra inmensamente cuando celebramos esta fe que decimos profesar, durante toda la novena, de manera muy particular, el día de ayer y en esta jornada, nuestro corazón se llena de una alegría que no viene de nosotros mismos, una alegría, que  no es fruto de nuestra condición corporal, carnal, humana. Quien ha vivido, quien ha palpitado en este día desde el corazón de Dios, por intersección de San Miguel Arcángel la fe que hemos celebrado, sabe que esto que sentimos profundamente en el corazón no viene solamente de nosotros.

Dios pone una alegría única en cada una de nuestros corazones. Esta alegría que nos invita confiarnos a su amor siempre fiel. Porque solo no podemos, porque comprobamos una y mil veces, con dolor, con desengaño, con tristeza muchas veces, que por más voluntad que le pongamos a muchas cosas buena que queremos hacer, por más ganas, por más tiempo invirtamos en algunos proyectos buenos, para nosotros, para la gente que queremos, tarde o temprano nos encontramos con la realidad de nuestra condición humana limitada y frágil y volvemos a comprobar que no podemos solos. Que nuestro corazón hay un hambre, hay una sed inmensa de plenitud, de felicidad, de amor. Hambre, sed que no podemos saciar por nosotros mismos.

Nuestro corazón anhela lo que Dios sueña poder regalarnos, nuestro corazón está sediento de esta plenitud, que solamente él puede derramar sobre cada una de nuestras vidas, queridos hermanos y hermanas y vivir una fiesta como estamos viviendo en esta noche, celebrar una fiesta como la hemos palpitados en estos días, nos ayuda a creer que Dios esta mas cerca nuestro, pero que a veces imaginamos. Dios esta más  comprometido con nuestro bienestar, con nuestra felicidad, pero que a veces podemos llegar imaginar, no corresponde, no sin sacrificio, no corresponde con mucho esfuerzo a veces abrir profundamente nuestro corazón y nuestra vida y disponernos para que él nos muestre por donde pasa el camino de nuestra felicidad.

La docilidad es una condición indispensable para que Dios pueda hacer en nosotros, lo que nuestros corazones anhelan.

Estamos prontos a vivir la apertura de este año de la Fe, que la iglesia nos invita a palpitar en comunión con los católicos de todo el mundo, año de la fe que se va iniciar el próximo 11 de octubre hasta noviembre del 2013. Se nos invita cordialmente a que podamos pensar, compartir, reflexionar, replantearnos profundamente como estamos creyendo los cristianos católicos, en que en quien, de que manera, cuanto estamos creyendo.

Porque queridos hermanos y hermanas si nuestros corazones está en comunión profunda con el amor que él nos tiene, nuestra vida tiene que ser plenas. Tenemos que ser felices, no queda otra salida. Porque Dios no sueña otra cosa, para cada uno de sus hijos, de sus hijas, en medio de pruebas, en medio de un montón de dificultades, es posible la plenitud, la vida feliz, que Dios sueña para su pueblo. Entonces cuando la plenitud, la felicidad, esta profunda alegría de la que hablábamos  recién al principio no está en el centro de nuestro corazón, no deja de ser solamente un deseo, cuando no palpitamos estas cosas, es signo de que nuestro corazón no está a donde tendría que estar.

Es signo de que estamos todavía lejos aunque él esté muy cerca nuestro, es signo de que todavía tenemos que abrir más profundamente nuestras vidas a su misericordia infinita, a su amor siempre fiel. Vamos a pedir con mucha fuerza en esta noche para todo nuestro pueblo de San Miguel en primer lugar, pero también muy particularmente para todos aquellos peregrinos que nos acompañan en este día. Sanmigueleños que residen en  otros lugares por distintas circunstancias y que hoy tiene la gracia de poder estar viviendo esta fiesta y en su tierra, en su pueblo. Aquellos que nos visitan, hermanos que se han venidos de muchos lugares, Misiones, Buenos Aires, Santa Fe, algunos que nos encontramos por allí.

San Miguel desde el corazón de nuestra comunidad que es nuestro santo patrono, desde el corazón de nuestra comunidad le quiero regalar la gracia, la bendición  que cada uno esté más esté necesitando para poder hacer  realidad esa vida plena que Dios sueña para sus hijos, para sus hijas, para su pueblo, dejémonos renovar profundamente por Dios, dispongámonos a dejarnos transformar desde lo más profundo de nuestros corazones por un amor que no tiene limites, que nos mostró en la cruz que está comprometido con nuestra felicidad hasta la últimas consecuencias, abrámonos a esta vida nueva a esta vida plena que Dios sueña para su pueblo, esa es la propuesta Dios no hace magia, sino le permitimos hacer profundamente lo que necesitamos él no hace magia, jamás va obrar pisoteando nuestra voluntad, violentando nuestra libertad.

Está atado el todopoderoso está atado a nuestra decisión de decirles “Si”. A nuestra voluntad de abrirle nuestro corazones, nuestras vidas. Para que él obre vida nueva, vida plena, en cada uno, personalmente. Pero en todo como pueblo, como comunidad. Porque como recordábamos durante los días de novena, el corazón bueno, el corazón noble no puede ser feliz, mientras su hermano sufre. Mientras su hermano pasa necesidad. Por eso decimos Vida Plena para su pueblo. Dios nos quiere como familia, como comunidad, como pueblo suyo. Si el bien no es común, no es bien.

El bien es para todos. Por eso queridos hermanos y hermanas abramos nuestros corazones a esta vida plena y animemos al que tenemos al lado cotidianamente, con nuestro gesto de cariño, de cercanía, de servicio. Animemos al que tiene el corazón endurecido al amor de Dios a que se deje transformar profundamente por es misericordia infinita, que solo él puede darnos en este mundo. Ofrezcámosle en este día como gesto que brote de lo profundo de nuestro corazón un fuerte aplauso a nuestro Patrono San Miguel, a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que sueña con Vida Plena par su pueblo. VIVA SAN MIGUEL ARCANGEL. VIVA NUESTRO PUEBLO CREYENTE. FUERTE EL APLAUSO PARA NUESTRO DIOS QUE NOS CONGREGÓ EN  ESTA NOCHE.                                                                                                    

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